El dolor es una experiencia sensorial o emocional desagradable asociada a un daño real o potencial en un tejido, o descrito en términos de dicho daño según la IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, por sus siglas en inglés). En otras palabras,  es la percepción sensorial localizada y subjetiva que puede ser más o menos intensa, molesta o desagradable y que se siente en una parte del cuerpo; siendo el resultado de una excitación o estimulación (o no) de terminaciones nerviosas sensitivas especializadas. El dolor es la primera causa de consulta medica y representa un problema grave para una gran parte de la población. En España 6,10 millones de personas adultas sufren dolor, que corresponde al 17,25% de la población adulta.

Según su DURACIÓN se clasifica en:

Dolor Agudo

El dolor agudo forma parte del sistema de protección del organismo. Actúa como una señal de advertencia de un daño inminente o real y no suele durar mas de 3 meses. En este sentido, el dolor tiene una función importante en el mantenimiento o restauración de la integridad física. Está causado por una agresión o daño externo o interno y su intensidad se correlaciona con la intensidad del estímulo desencadenante. Sin embargo, el dolor puede no presentar relación directa con la situación desencadenante y llega a convertirse en una enfermedad en sí misma, constituyendo un desafío terapéutico especial.
El dolor que persiste más de 6 meses representa un reto terapéutico especial y se considera como crónico. Con una prevalencia de hasta un 20% en la población europea según la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Dolor Crónico

El dolor crónico es un trastorno multifactorial que abarca componentes tanto físicos como psicológicos, como ansiedad, movilidad reducida, alteraciones del sueño y del apetito y depresión . Estos síntomas están asociados a reducciones mesurables de la calidad de vida de los pacientes y a una limitación laboral y de la función social y requieren del uso frecuente de recursos sanitarios, todo lo cual contribuye a generar una carga socioeconómica importante. En concreto, el dolor y la discapacidad asociada a los trastornos musculoesqueléticos tienen un efecto perjudicial sobre la calidad de vida y son una de las principales causas de absentismo laboral. Debido a su elevada prevalencia e impacto sobre los pacientes y la sociedad, el dolor crónico no oncológico debe ser reconocido como un problema sanitario importante.

El dolor se clasifica en función de la PATOGÉNESIS (como se produce) en:

Dolor Nociceptivo

El dolor que está causado por la presencia de un estímulo doloroso sobre los nociceptores se denomina dolor nociceptivo. Este dolor en su forma aguda tiene una importante función biológica (o evolutiva), ya que advierte al organismo de un daño inminente y le informa de un daño o lesión en un tejido.
Dependiendo del lugar de origen, se distingue entre dolor somático y dolor visceral.

El dolor somático se subdivide en dolor superficial (dolor cutáneo) en las membranas de la piel o mucosas (por ejemplo, heridas menores, quemaduras de primer grado) o dolor profundo en músculos, huesos, articulaciones, ligamentos, tendones, vasos sanguíneos, fascias (por ejemplo, esguinces, roturas de huesos, dolor miofascial). El dolor somático profundo tiende a ser un dolor sordo, mientras que el dolor superficial es inicialmente agudo y posteriormente se convierte en sordo.

El dolor visceral se origina en las vísceras u órganos del organismo. Por ejemplo, el dolor abdominal o dolor torácico. Se caracteriza por ser un dolor sordo difícil de localizar y que frecuentemente está acompañado por reacciones del sistema nervioso autónomo. El dolor visceral puede radiar hasta las correspondientes zonas de Head de la piel (“dolor referido”).

Dolor Neuropático

El dolor iniciado o causado por una lesión o disfunción primaria en el sistema nervioso se llama dolor neuropático.
El dolor neuropático se produce como resultado de un daño en las fibras nerviosas, emanando el impulso de dolor de las propias estructuras neuronales en lugar de las terminaciones nerviosas estimuladas. Sin embargo, el dolor se proyecta en la región inervada por el nervio (dolor referido o proyectado).
El dolor neuropático se puede producir por afectación de varias estructuras como  por ejemplo, un nervio periférico, raíz nerviosa o el sistema nervioso central (médula espinal, cerebro). Parece que no tiene una función útil y es un trastorno anormal. Frecuentemente es difícil de diagnosticar y de tratar.
Algunos de los tipos más desconcertantes de dolor crónico, como la neuropatía diabética, el dolor en el miembro fantasma, la neuralgia post-herpética, son de origen neuropático. Una proporción significativa de los pacientes que sufren dolor lumbar crónico o dolor oncológico presentan un componente neuropático además del componente nociceptivo.

dolor-neuropatico

Dolor Psicogénico

El dolor psicogénico está causado por los procesos mentales de la persona que lo sufre y no por causas fisiológicas inmediatas.
El dolor puramente psicogénico es raro, y su incidencia está frecuentemente sobreestimada. Sin embargo, con frecuencia, el dolor crónico tiene un componente psicológico secundario que tiene como resultado una presentación mixta (por ejemplo, dolor psicosomático).

cerebro

El dolor puramente psicogénico es raro, y su incidencia está frecuentemente sobreestimada. Sin embargo, con frecuencia, el dolor crónico tiene un componente psicológico secundario que tiene como resultado una presentación mixta (por ejemplo, dolor psicosomático).

TERMINOLOGÍA COMUN EN EL TRATAMIENTO DEL DOLOR

Nocicepción: capacidad del organismo de responder a estímulos dañinos o perjudiciales que  pueden provocar una lesión. No es sinónimo de dolor porque por nocicepción entendemos la activación de las aferencias nociceptivas primarias que, en prinicipio, es independiente de su percepción consciente.

Analgesia: abolición de la percepción del dolor.

Ansiedad: distorsión del nivel de conciencia que se traduce en un aumento de la percepción del entorno y de la reacción inespecífica al dolor.

Sedación: estado de disminución de la conciencia del entorno, manteniendo o no, los reflejos protectores, la percepción al dolor, la capacidad de mantener la vía aérea permeable y la ventilación espontánea.

Anestesia: ausencia de todo tipo de sensaciones, incluyendo el dolor.

Disestesia: sensación desagradable o anormal con o sin estímulo.

Hiperalgesia: percepción del dolor aumentada a un estímulo doloroso  secundario  a  cambios  excitatorios  que  facilitan  la  transmisión  del dolor

Hipoalgesia: percepción del dolor disminuida a un estímulo doloroso.

Hiperestesia: percepción de una sensación aumentada.

Hipoestesia: percepción de una sensación disminuída.

Alodinia: dolor causado por un estímulo anormalmente no doloroso.

Parestesia: percepción de una sensación anormal. A diferencia de la disestesia, la parestesia refiere a una sensación anormal que NO sea desagradable.

Hiperpatía: dolor anormal causado por ciertos estímulos repetidos.

Umbral del dolor: Experiencia mínima de dolor que puede reconocer un individuo

Hiperalgesia, alodinia y sensibilidad normal al dolor. Koppert W. The impact of opioid-induced hiperalgesia for postoperative pain. Best  Practice and  Research Clinical Anaesthesiology  2007 ; 1 : 65-83.

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