Pie plano y pie cavo: Qué son, cuáles son sus síntomas y cómo podemos tratarlo

Nuestros pies nos llevan por toda nuestra vida; todos los días y en cualquier situación a la que nos enfrentamos podemos confiar en ellos. Tienen que soportar cargas bastante altas y damos por sentado su servicio sin adoptar las medidas adecuadas para cuidarlos de la manera que merecen. Deberíamos invertir más esfuerzo y dedicar más atención a su salud para asegurar que sigan llevándonos tan fielmente en el futuro. Hay muchísimas enfermedades que nuestros pies pueden padecer a lo largo de nuestra vida; algunas de ellas son transitorias, otras permanentes. Mediante este artículo, queremos nombrar algunas y potenciar la consciencia, enfocándonos en estos cuadros clínicos de pies planos o cavos y las dolencias adicionales que conllevan.

Enfermedades del pie a las que podemos enfrentarnos

Juanetes, callos, durezas, verrugas en la planta del pie; enfermedades de nuestros pies que seguramente muchos de nosotros ya han experimentado alguna vez y que, en la mayoría de los casos, nos indican maltrato, por ejemplo por llevar zapatos no apropiados, o una falta de pedicura. El pie cavo y el pie plano son enfermedades que, al no producirse en edad temprana cuando habitualmente se corrigen con el proceso de crecimiento, son permanentes y pueden repercutir en el bienestar de nuestros pies o incluso otras estructuras debido a la provocación de varias molestias secundarias.

El pie plano se caracteriza por una caída del arco plantar que ocasiona que la superficie entera de la planta tenga contacto con el suelo cuando la persona afectada está de pie. Por el contrario, el término “pie cavo” describe una anomalía que consiste en la pronunciación exagerada de este arco. Gente que se ve afectada por el segundo, muchas veces suele sufrir de dolores en los dedos de los pies, los talones e incluso en los lumbares. Aparte de esto, implica en ocasiones el desarrollo de durezas, dedos de garra, tendinitis y hay que enfrentarse a problemas a la hora de calzarse o al surgimiento de fatiga al poco tiempo de comenzar a andar. Típicos sufrimientos que van juntos con un pie plano, entre otros, pueden ser dolores en la planta de los pies o en las rodillas, calambres, una inclinación hacia fuera de los talones y falta de energía al realizar ejercicio físico.

A los afectados por pies cavos damos el consejo de probar ejercicios como los siguientes: sentarse, situar una toalla extendida en el suelo e intentar con los pies descalzos arrugarla y estirarla. También sentados, podemos apoyar un pie sobre una pelota o un rodillo y rodarlo del talón a los dedos y viceversa durante 2 minutos. Otro ejercicio muy efectivo puede ser dibujar círculos con el tobillo de una pierna en uno y otro sentido. Si prefieres ejercicios que puedes hacer de pie, te recomendamos flexionar una rodilla y mantener el equilibrio durante unas 15 segundos sin agarrarte a nada. No olvides cambiar de pierna y repite los ejercicios unas 5 veces con cada una. Para pacientes con un pie plano, aparte de los ejercicios con la toalla y la pelota que también pueden ser propicios, recomendamos ejercicios que traten de agarrar, por ejemplo: canicas con los dedos del pie y moverlas a un recipiente pueden ayudar a entrenar la movilidad y mejorar la funcionalidad del pie. En adición, se puede caminar de puntillas o con los talones o andar descalzo en terreno irregular, como césped o arena, para fortalecer los ligamentos y músculos.

Cuando el desarrollo de un pie cavo o plano ocurre en la edad adulta, como consecuencia de heridas, enfermedades, esfuerzos inusuales o prolongados sobre el pie, etcétera, permanecerá con esta anomalía de forma permanente. No obstante, existen plantillas que suelen tener un efecto relajante en el pie. Estos son especialmente favorables si sufres de fascitis plantar. Para elegir el tipo de calzado apto para nuestro tipo de pie, es muy recomendable consultar un médico o podólogo profesional. Estas medidas pueden ser complementadas por un tratamiento de fisioterapia o, en casos extremos, se puede recurrir a la cirugía para aliviar los síntomas. Por lo tanto, si estás afectado por una de estas enfermedades del pie, no te desanimes. Ahora sabes todo lo que tienes que saber para proporcionar a tus pies las mejores condiciones posibles y disfrutar de una vida sin restricciones.

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